El Canto del Aedo

Posted by : Mashey Shumey (Juan Carlos Loaysa) | martes, 14 de julio de 2009 | Published in

Invocación a las Musas


Las Musas no han llegado, era de suponer, cuando las necesitas no estarán. Sin embargo los pensamientos, las hadas de sublimes alas, revolotean a su alrededor, tentadoras, huidizas… El desierto está aquí, te has desembarazado de un peso que había sobre el corazón, sin embargo la lluvia no ha llegado.


Canto I


El paladín corría desesperado, refugiándose en el ruido, en la música. "¿Por qué temes al silencio? Al silencio que siempre fue tu amigo", había preguntado ella.

¿Quién era ella?

El último personaje femenino que había entrado en la novela, alguien que no regalaba los consejos, una persona difícil de conocer, pero que era una amiga. Ella lo dijo, una noche, bajo el cielo estrellado. Era la Señora del Dragón, y había aconsejado:

–No tengas miedo a estar solo, el silencio es bueno –y añadió– navega por tu interior, piensa.

Y sin embargo se encontraba ahí, huyendo del calor, en una oscura taberna, con un brebaje frío al lado, mientras su pluma rasca el claro pergamino, claridad que daña los ojos, mientras se consume un cigarro que sostiene entre los dedos. Había salido en busca de las musas que no aparecían, y que sin embargo, sabía que están ahí, agazapadas en un rincón.

Las musas, quizá debería decir, la Musa, Calíope, que tantas veces le había acompañado, que había guiñado sus ojos castaños irisados, parecía divertirse frunciendo sus carnosos labios, callados, que ya no cantan en tu oído.

El caballero, de plateada armadura, se había perdido en el jardín de la Musa, los olorosos jazmines, que en otro tiempo le llevaban de una historia a otra, de una vivencia a otra, se han perdido. No, más bien, se ha perdido él, entre los mil porqués, y los porqués de los porqués, como diría la Señora del Dragón.


Canto II


Un vacío de bruma era el origen de este desasosiego, soledad, la soledad no es temible, sin embargo, la inquietud sí. No la inquietud de la búsqueda, si hay una búsqueda es que hay un objeto buscado, sin embargo, si no se conoce el objeto, es más, si no hay un objeto, no hay búsqueda, hay un deambular sin finalidad. ¿Teleología? No lo sabes, quizá. La Moral se basa en una finalidad, y sin embargo, ¿hay un fin? Hasta hace poco todo parecía indicar que sí. Sin embargo Ariadna no le había dado un hilo que seguir, y si te lo ha dado, estás ciego para seguirlo. La horrible bestia, el engendro, némesis de la hybris real, materializado en Pasífae, espera al final del oscuro pasillo, ¿conseguirás evitarlo?

Un nuevo mundo crece ante los ojos, un torbellino particular, de soledad, de silencio y… ruidos. Has huido de ti mismo, has corrido en un salto hacia delante, refugiándote en el ruido, en la estupidez mundana, has creído que la mediocridad era la salvación. Y la ceniza ha sido la recompensa.

Del torbellino tormentoso surgió un nuevo hombre, el cazador, que se entretenía en contemplar la luna de marzo en primavera, mientras el viento agitaba su oscura melena a su espalda. Su dura y oscura mirada, de gélida belleza, contempla el nuevo mundo al que el paladín lo ha llevado. Lo inevitable se acerca, son dos mundos distintos, difícilmente conjugables.


Canto III


Tanto la Señora del Dragón como la Dama del Norte conocían al paladín, el tenebroso cazador aún no había aparecido.

La Dama del Norte era una ninfa que había irrumpido en la vida del caballero casi sin quererlo, ambos se habían enfrentado a los dioses para arrebatar el fuego del firmamento. Y ella se convirtió en espectadora de la cruenta batalla que se desarrollaba entre el oscuro cazador, aparecido en la bruma una noche de primavera, y el paladín, de brillante armadura.

La batalla entre ambos fue intensa, las espadas, rutilantes bajo la luna, se cruzaban en un danza mortal. Una dialéctica vital entre dos formas de ver el mundo.

Y Kairós continúa pasando entre ambos, sin dejar que ninguno de los dos gane. A veces se alza triunfante el cazador, otras, la victoria, momentánea, es del caballero…


Córdoba, Julio, 2009

(0) Comments

Leave a Response