El blanco errado

Posted by : Mashey Shumey (Juan Carlos Loaysa) | viernes, 29 de mayo de 2009 | Published in

La luna se elevaba en el horizonte, despejando con su luz las nubes que amenazaban tormenta. Una sombra se recortaba en el claro rodeado de altos árboles y grandes piedras. El firmamento sobre el claro estaba oscuro, las estrellas aún no habían salido. La oscuridad lo inundaba todo.
La sombra se movió furtiva entre los árboles, se acercó a una de las piedras que empezaba a blanquear bajo la titilante luz de las nacientes estrellas. Se detuvo, a lo lejos se oía un zumbido: el de la flecha volando; se dirigió en pos del sonido que le había llamado la atención. Atravesó el impenetrable bosque de hayas, de plateado tronco y verdeantes hojas, pasó entre los constantes matojos de arbustos aromáticos. El sonido de la flecha se acercaba.
En ese momento la naciente luna iluminó la escena. Los ojos de la sombra captaron en un segundo de arrobo la imagen prístina de lo inefable. El oscuro cabello caía en delicadas greñas por la espalda. El flexible cuerpo estaba tenso mientras apuntaba con el arco hacia el neblinoso blanco. El rostro, un tanto ladeado, estaba iluminado por la luna. Los verdes ojos relampagueaban mirando la flecha, desviada de su objetivo. Sus oscuros labios hacían un gracioso mohín de disgusto reflejado en el bello rostro, a punto de llorar, a causa del errado tiro.

Barcelona, 2007

La flecha

Posted by : Mashey Shumey (Juan Carlos Loaysa) | lunes, 25 de mayo de 2009 | Published in

Un rayo de luz escapó del sol poniente iluminando las rojizas nubes y las suaves montañas tras las que se hundía el astro. El bosque estaba silencioso, los animales se habían ocultado en sus moradas buscando reposo y aún no habían salido los habitantes de la noche.
En un claro se oía un sonoro zumbido. Una flecha cortó el aire y se clavó en una diana donde ya se alojaban unas pocas más. La mano, blanca y flexible, escogió otra del carcaj y cargó el arco. Tensó la cuerda hasta llevarla a la redondeada boca, donde destacaban unos blancos dientes. Las plumas de la flecha rozaron suavemente las pálidas mejillas y las puntiagudas orejas. La mirada de penetrante esmeralda captó el objetivo y soltó la flecha. Unos pájaros fueron sacados de su sopor y huyeron en el aire. La práctica de tiro continuó toda la noche.


Barcelona, 2007

Pesadillas

Posted by : Mashey Shumey (Juan Carlos Loaysa) | domingo, 24 de mayo de 2009 | Published in

“El hielo también quema”, piensas dirigiendo la mirada a la oscuridad, “un soplo de frío viento polar que congela este fuego devorador. Un glacial suspiro que congele este sinsentido absurdo de la realidad”.

Una irónica sonrisa se forma en tu cansado rostro:

“¿Deshacerse del pesado yugo de kairós? Correr a ciegas para transformar el tiempo que pasa, que corre, que agobia, en un grito de desesperación por donde escapen el alma, el estómago y las vísceras. Aplastar el corazón entre las manos, ocultarlo a las miradas de aquellos que nos quieren bien”.

“Cansancio”, suspiras mientras te encoges de hombros, “cansancio de todo”.

Anhelas la paz, una paz fría, helada, alejada del voraz incendio de la larga hoguera de la guerra, pero, lo sabes bien, eso no existe.

Querrías invocar a los dioses, a las musas del trabajo, a Morfeo benéfico, acogerse a su sombra, detener el mundo. Paz, demasiado movimiento, la música de las esferas ha perdido la melodía, se ha convertido en un sucio ruido que arranca el sufrimiento a sus acordes.

¿Conciliar el sueño?: una épica de imposibles sinrazones. “¡Normalidad!” te gritas, ¿pero qué norma seguir cuando el universo ha estallado en mil fragmentos? “Conócete a ti mismo”, susurras con Delfos, pero ¿quién eres? Anhelas un páramo frío, asensorial, en medio de un devastador fuego que atormenta los sentidos.

Ordenas: “¡Mente! ¡Duerme!” Pero ¿cómo? Si Psique ha sido raptada… “¡No!” suplicas “Un descanso en la batalla, en el ardor de la herida… ¡Tranquilidad!”

Y, quizá, un nuevo asalto en la arena de los pensamientos se abre para ti:

¿Encerrarse en las propias pesadillas? ¡Nightmare! ¡No! Convertirlas en bellos sueños.

¿Sumergirse en el nihilismo?

¡Qué tentación!

Mas la naturaleza se rebela…

Agotamiento moral y espiritual…

Un alarido en medio del fuego…

Por caridad, una cerveza fría que haga olvidar…

Sumergirse en el Leteo…

Simplemente alejar a Kairós, alejar la batalla.

Páramo frío, revestirse de la armadura de hielo y mirar con ojos acerados al enemigo, sutil enemigo ¿quién eres? ¿existes? Noto tu presencia en mi mente ¿será solo cansancio?

¡Ah! ¡Desvaríos!

En ese estado de fuego solo podrás dañar, vuelve al hielo, al hielo, a la fría presencia…

o…

transfórmate y conviértete…

surge! Tibi dico, surge et ambula!

Resurge como el Ave Fénix, espejismo de fuego.

¡CONCENTRACIÓN! ¡TRABAJO! ¡EL MUNDO REAL!

Un grito se oye en la noche, son aquellos que perecieron bajo el fuego…

Ahora yo te digo:

Duerme, descansa, recupera tus fuerzas y… trabaja. Todo se arregla, todo tiene solución… Amigo mío necesitas una cerveza silenciosa en una tarde fresca y sumergirte en el Leteo reposado y necesitas dormir, tentar a Morfeo, atraerlo hacia ti….

Gracias por el don. Necesitas escribir, aclarar tu mente y reírte. Silencio, no hables… el hielo llegará cuando tenga que llegar, o quizá ya no es necesario.

Gracias por sonreír.


Córdoba, 2009

Caos y Cosmos

Posted by : Mashey Shumey (Juan Carlos Loaysa) | sábado, 23 de mayo de 2009 | Published in

Una gota de lluvia se estrelló contra el suelo. Un estremecimiento recorrió todo el bosque, los pájaros fueron apagando sus murmullos y una estampida de plumas y aleteos centelleó en la penumbra. Las mullidas patas de los zorros corrían a su madriguera entre la parda hojarasca del bosque.
Las nubes se arremolinaban en el cielo empujadas con violencia por el Bóreas que oscurecía el límpido firmamento. Los cirros se enganchaban en las copas de los árboles, frenando su lento avance, chocando unos con otros y despertando la violenta precipitación de las aguas celestes.
La fogata del campamento empezó a humear cuando las primeras gotas comenzaron a caer del techo del mundo. El suelo se empapó, enfangado muy pronto por las irisadas gotas, y el calor comenzó a ascender de la profundidad terrestre. La cabaña: un refugio en la tempestad.
El caos se desató atronador, un reflejo dorado, el recuerdo de un sol de primavera, una oscura sima llena de tesoros irrisorios que prometían un espejismo de felicidad. Un hombre atormentado que buscaba refugio, huyendo de su pasado, temiendo enfrentarlo. Sabiéndose perseguido, exhausto de la continua batalla contra adversarios imaginarios. Un hombre, prisionero de sus pesadillas, en una eterna huida que buscaba refugio y mendigaba un lecho. Un grito resonó en el vacío, que fue descendiendo hasta transformarse en un murmullo, una llamada perentoria teñida de temor, un suspiro….

Barcelona, 2007

Proemio

Posted by : Mashey Shumey (Juan Carlos Loaysa) | viernes, 22 de mayo de 2009 | Published in

Oscuridad, es lo que sienten mis ojos al abrirse tras otra noche de vigilia. Encerrado en esta cárcel, custodiado por los recuerdos que han pasado y por los que han de venir, y siempre, las voces, las voces... Cuando ya no puedo soportar el vacío en que se ha convertido mi vida, tomo la pluma de ganso que me ha acompañado desde que salí de casa, hace demasiado tiempo...
En mi mente caen las lágrimas del recuerdo, hasta que sin resistirlo más, cojo uno de los volúmenes que constituyen mi más preciado legado. Escritos en una lengua a la que mis ojos ya se han acostumbrado; sus brillantes letras me transportan a un pasado que ya no parece el mío.
En medio de la densa bruma que recorre mi alma descubro los tormentos de mis recuerdos y miro con desesperación el pasado preguntándome si se volverán a repetir los errores que arrastraron a nuestro mundo a la hecatombe.
Mojo la pluma, ya sin tinta, en el corazón de la oscuridad que me acompaña desde que fui capturado. Acompañado de mí honda, que hace tiempo que ni silba ni brilla, contemplo el porvenir con mis cegados ojos. Veo que muy pronto, si Dios no lo remedia, se producirá el Caos de nuevo y la Guerra asolará este mundo.
Yo soy Mashey Shumey, Lyqash procedente del planeta Eros, en el Sistema Tuqesh, en la Galaxia de Andrómeda. Conocedor de Electrón y antiguo habitante de la Tierra, que pasará sus últimos días en Crahia. Yo soy el cronista de las Armas Drogheda, el Portador del Arma Jefe Naqin; la honda. Yo procedo, en virtud a los dones concedidos, a escribir un nuevo tomo de los Anales Drogheda.

Proemio, Héspera, el atardecer de Hibernia
Primavera del 2003