La servilleta de papel

Posted by : Mashey Shumey (Juan Carlos Loaysa) | sábado, 31 de octubre de 2009 | Published in

Su mirada se clavó en las letras escritas en un sucio papel, éste había quedado abandonado en la mesa de la cafetería dejado por su autor como frío testimonio de una musa huidiza. Sus ojos profanaron la arrugada servilleta, donde se había grabado en tinta azul una letra picuda, menuda y apretada.
Lo recogió y lo guardó en el bolsillo de la cazadora mientras salía despidiéndose. Fuera el suave sol otoñal revestía la ciudad. Era fin de semana y tenía poco que hacer, así que caminó, estirando sus largas piernas, enfundado en su cazadora y pensando en el papel que llevaba oculto en el bolsillo.
Una vez en el parque se sentó en uno de los bancos que corrían a lo largo del camino y se preparó para la lectura del insignificante fragmento. Lo tomó entre sus dedos y lo contempló un instante deleitándose en el misterio….

“Ella estaba indecisa, ¿qué camino debía escoger? El sendero que hasta ahora había seguido se bifurcaba en dos y no sabía cuál de ellos tomar. La elección se le antojaba importante y debía meditarlo con detenimiento, por ello se sentó a la sombra de un almendro cercano…”

A partir de ahí se alzaba imponente una tachadura que hacía ilegible el resto.

"Que absurdo, sonrió, tanto misterio para una historia inconclusa y sin mucho sentido. Que caprichosas son las musas…"
El parque estaba tranquilo en esas últimas horas de la tarde del sábado, un suave viento se alzaba refrescando la atmósfera, la noche caería pronto y ella le esperaba para cenar.

Sevilla, 2009

Arrugado por la vida

Posted by : Mashey Shumey (Juan Carlos Loaysa) | viernes, 23 de octubre de 2009 | Published in

Una nube de nostalgia vive cerca de aquí....

Desde la brumosa ventana la contemplo con los ojos empañados por el recuerdo.

El corazón arrugado por la vida y las manos gastadas por la alegría.

Sones y melodía, así se viste la vida con cada suspiro que puedo respirar contigo.

Tu suave aliento murmura en mi oído la dulce melodía de las esferas.

Esferas en la noche, estrellas consumiéndose, la vida entera espera, ¿cómo se pueden consumir así los recuerdos?... En una película de silencio perpetuo.

Compuesto por A, M y L

La Estación

Posted by : Mashey Shumey (Juan Carlos Loaysa) | lunes, 19 de octubre de 2009 | Published in

Subió las escaleras a toda prisa con la mochila golpeándole la espalda, atravesó velozmente el amplio vestíbulo y penetró sin aliento en la extraña burbuja de cristal donde se vendían los billetes. Al fondo de esta aparecían las ventanillas, donde hombres y mujeres de rostro anodino atendían a los viajeros y estos se encontraban aguardando de pie a que fueran atendidos. Un equilibrio se establecía así dentro de la burbuja de cristal. Una cola larga y exasperante le esperaba.

El tren había salido ya, era el enésimo que perdía, y de nuevo debía esperar al siguiente. Con calma salió fuera de la estación y se sentó en aquellas escaleras que últimamente habían visto pasar varias horas de su vida: lo habían visto llegar desde otra ciudad, perdido y desorientado, sufriendo los efectos del cambio de ciudad, del cambio de realidad y lo habían visto marcharse. Como ahora, sentado en las escaleras, dejando escapar los minutos perdidos para siempre, al igual que ese tren que había partido sin él….



Extraños son los trenes que atraviesan la vida, su destino es incierto, algunos son atrayentes y sugestivos, otros son arduos y lentos. Unos llegan a la estación en cuestión de minutos, otros se demoran en el paisaje, deteniéndose a contemplar los distintos lugares que atraviesan. Las estaciones, enormes aglomeraciones de personas que van y vienen procedentes de otros cosmos, no pertenecen a la ciudad. Son Mundos distintos, puertas que conectan distintas realidades…



Apareces sentado en las escaleras, leyendo, escuchando música, pensando, escribiendo. Dejas atrás las vivencias de esa ciudad para seguir con la realidad en la otra, no perteneces a ninguna de las dos enteramente y, sin embargo, en las dos tienes parte de la vida.



Los trenes llegan a la estación y pasan, el viajero es quien elige cual coger. Las estaciones son encrucijadas, el Destino, los destinos, se abren ante este en luminosas pantallas asépticas que informan de la hora, la vía, el destino… con letras y números en un verde brillante que llama la atención.



Al fin y al cabo la estación es un lugar de espera, inmovilizado, fuera de las ciudades, por el que pasan los trenes. Todos iguales. Todos diferentes.



“¿Sabrás coger el que ahora pasa por ella?”



“¡Corre! Levántate de la escalera que llegas tarde otra vez.”


Sevilla, 2009

Nuevo Silencio

Posted by : Mashey Shumey (Juan Carlos Loaysa) | jueves, 15 de octubre de 2009 | Published in

Palabra sobre palabra,
se va la sombra al lado de tu miedo,
No quiero olvidar tu última palabra
¿Qué nuevo silencio inventaste para mi?
Antonio Medina, poeta urbano

Xana

Posted by : Mashey Shumey (Juan Carlos Loaysa) | viernes, 2 de octubre de 2009 | Published in


Junto a la fuente de un bosque se oye llorar
a un joven pastor que un día perdió a su único amor
cuando anochece se acerca hasta el lugar
se sienta a esperar por si ella regresa a verle en la oscuridad.

Y ella le ve, se sienta con él
todas las noches hasta el amanecer
le habla al oído, le roza la piel
y cuando se va le pide en silencio que vuelva otra vez.

Junto a la fuente en la que un día juré
que jamás querría tanto a una mujer
rezo en silencio por tenerte otra vez
yo no sé si me ves
solo sé que jamás te olvidaré.

Fue una noche de invierno cuando él se durmió
que ella le habló y en sueño profundo su voz escuchó
sé que mi muerte te ha roto el corazón
pero has de vivir pues viéndote así mi amor, sufro por ti.

Y él comprendió que debía ser
su última noche hasta el amanecer
pues al despertar tenía con él
sus ropas, su anillo y el fino olor de su piel.

Junto a la fuente en la que un dia juré
que jamás querría tanto a una mujer
rezo en silencio por tenerte otra vez.
Yo no sé si me ves
Solo sé que jamás te olvidaré

Junto a la fuente en la que un día jure
que jamás querría tanto a una mujer
rezo en silencio por tenerte otra vez.
Hoy logré comprender
que al final de mi vida, mi amor, te encontraré.

Xana, Avalanch