El testamento

Posted by : Mashey Shumey (Juan Carlos Loaysa) | lunes, 5 de abril de 2010 | Published in

Las luces de mansión del comerciante Amílcar, en Gades, aún no se habían apagado. En el despacho del señor de la casa tenía lugar una reunión singular. Amílcar había llevado a Ania y a su familia a su hogar, ahora los niños dormían mientras que ambos estudiaban la documentación que el púnico había reunido a lo largo de los años. Esta consistía en una amplia colección de cartas, firmadas todas con el sello el Marcus. La cabeza de un lobo se repetía en todos los documentos, certificando que le pertenecían. Muchos de estos documentos estaban escritos en clave, otros en latín, griego y púnico.

−Los he estudiado y clasificado −dijo Amílcar− he transcrito los documentos encriptados y he podido reconstruir la vida de tu marido a partir de ellos. Tu marido no fue solo un Caballero del Imperio, también era un Legado Imperial y, en secreto…

Amílcar se interrumpió, sus ojos negros se dirigieron a Ania, mientras una sonrisa se extendía por su rostro. La mujer lo miró, sus ojos verdes se clavaron en el púnico y sacudió la oscura melena para despejarse:

−Estoy bien −dijo mirándole fijamente− continúa por favor.

−Muy bien −asintió Amílcar− pero antes te tengo que explicar un poco la situación política en que vivió tu marido.

−Desde hace generaciones diferentes familias hispanas han ocupado asientos en el Senado de Roma, incluso algunos, como el divino Trajano, han llegado a ser emperadores. Tras la experiencia con la familia Julia y las Guerras Civiles que se han desatado por alcanzar la púrpura del princeps, los siguientes emperadores decidieron nombrar sucesores a aquellas personas que presentaran capacitación para el mando, para estar al frente de una Administración tan compleja como es la de Roma. Así Nerva adoptó a Trajano, este a Adriano, y este preparó a sus sucesores, Antonino, Marco Aurelio y Lucio Vero. Marco Aurelio y Lucio Vero eran una pareja formidable, unos emperadores como jamás los tuvo Roma. Ambos gobernaros conjuntamente hasta la muerte de Vero, cuando Marco Aurelio empezó a gobernar en solitario….

Marco Aurelio gobernó un Estado en guerra en todas sus fronteras y en el interior, se enfrentó a facciones del Senado y dilató el nombramiento de un heredero durante mucho tiempo. En sus últimos años de vida compartió el poder con el César Cómodo, quien ostenta ahora la púrpura. No obstante, gran parte del Senado no estaba de acuerdo con esta decisión, el legado de Nerva se rompía ya que, en su opinión, Cómodo no tenía cualidades para gobernar. Las conspiraciones son muchas y el empleo de los agens in rebus numeroso. Marcus era uno de ellos, pero comencemos por el principio, la noche es joven todavía.



Sevilla, 2010

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