Cigarrillos atemporales

Posted by : Mashey Shumey (Juan Carlos Loaysa) | jueves, 11 de marzo de 2010 | Published in

Llevaba todo el día fumando un cigarrillo tras otro, ella que se había prometido disminuir el consumo. La economía no estaba para tonterías pero bueno ella no era perfecta:
“¡A tomar por culo los perfectos!” pensó furiosa mirando las paredes que la rodeaban.
Sin embargo allí estaba, recluida por propia iniciativa, en el mundo virtual. Su único contacto con otra realidad exterior a esa era el cigarrillo que se consumía. Sentada en la cama con el pijama puesto a pesar de que, según el ordenador, ya fueran las siete de la tarde y con las piernas cruzadas:
“¡Señor!” pensó mientras se desperezaba, “podría mantener esta postura durante horas.”
Miraba la pantalla, en realidad no buscaba soluciones en ella, no cometería tal estupidez, solo le pedía que ese aséptico mundo la envolviera y la acunara en el olvido. Su mirada estaba vacía, hoy no tenía ganas de pensar.
Había buscado un trabajo durante meses sin éxito y estaba psicológicamente agotada por el fracaso. No quería ver a nadie, no quería pasar largas noches en el pub de siempre, con la gente de siempre, viendo pasar las horas con cada copa que se tomaba en insustancial conversación con aquellos que la rodeaban.
“¿No habíamos quedado en que hoy no íbamos a pensar?” le espetó a la pantalla. Su naturaleza introspectiva era incorregible.
Una pausa. Hablar en voz alta le había sentado bien, pensaba mientras se liaba lentamente un cigarrillo. La llama del mechero prendió y consumió una nueva calada.
Vacío, Internet estaba vacío…
Sabía que si conectaba el Messenger miles de lucecitas le saldrían al encuentro, incluso en desconectada decenas de mensajes reclamaban su atención. Sabía que si salía a la calle muchas personas, amigos, buenos amigos, y conocidos, unos nuevos y otros viejos, le saldrían al paso. No tendría por qué gastar dinero, conocía los lugares a dónde ir para ser invitada.
Pero hoy, sinceramente, estaba cansada, incluso un poco hastiada, quizá cansada del hastío o hastiada del cansancio…
Esa niñata de sonrisa fácil y seductora, que le gustaba relucir a la luz de los focos, que se hacía la huraña y la dura, esa niñata a la que conocía tan bien, rondaba por las calles y no tenía ganas de cruzarse con ella, no quería saber nada de ella en un tiempo… Estaba cansada de sus argucias. Esa furcia de labios de cereza que destilaban veneno, con su impecable aspecto de modelo de Mango y la caterva de babeantes perros de pelo planchado que le seguían. Con su insoportable hedor a perfume Lady Rebel y su contoneo lascivo al bailar…
Y para colmo él no estaba. Tampoco podría llorar y desfogarse en su hombro, abrazar su calor y sentirse segura…
Definitivamente hoy no era su día y no quería seguir pensando. Se sumergiría de nuevo en el vacío de la Red…

Sevilla, 2010

(6) Comments

  1. Desde la luna said...

    es cierto que a veces está todo vacío, aunque aparentemente esté lleno de cosas... por suerte hay cosas que reconfortan en esos momentos, como por ejemplo, leerte :)

    12 de marzo de 2010, 0:37
  2. Dafne said...

    Eso de no querer pensar me suena... y mucho.

    La búsqueda la perfección también :P.

    Me vas a tener que pagar por corregir y todo eso xD

    12 de marzo de 2010, 0:58
  3. Kiüs said...

    Yo corrijo mejor :P xDD

    12 de marzo de 2010, 16:24
  4. Francisco Javier said...

    Bonito escrito con el que me siento muy identificado, aunque la protagonista sea una chica.

    Y es que la sensación de estar solo en medio de un montón de gente es demasiado familiar para mí.

    13 de marzo de 2010, 0:16
  5. Loaysa said...

    nada nada, sé de primera mano que la inspiración la encontró en su hermana ;P

    14 de abril de 2010, 17:56
  6. Mashey Shumey said...

    En cierta manera es verdad, pero tengo en mente una entrada dedicada... A ver en que queda. Bienvenida al blog :)

    15 de abril de 2010, 1:04

Leave a Response