Reflexiones junto a la chimenea

Posted by : Mashey Shumey (Juan Carlos Loaysa) | domingo, 28 de febrero de 2010 | Published in

Cuando Francisco I, rey de Francia a principios de la modernidad, supo de las andanzas oceánicas de España y Portugal, que amenazaban con desbancar su hegemonía continental, como efectivamente ocurrió bajo la Monarquía Universal del César Carlos, se preguntó: “¿En qué lugar del testamento de Adán está dicho que el mundo es para España y Portugal?”
Lo cierto es que en el Testamento de Adán no se decían muchas cosas, al menos en cuanto podemos interpretar las palabras del Génesis. En él a Adán, y a Eva por extensión, se les ordena crecer y multiplicarse, culminar la Creación de Dios y cuidarla y gobernarla como sus señores, poder concedido por Dios. Acerca de esto podría también discutirse, y de hecho ya se discutió, en el sentido de si el poder para gobernar se lo daba Dios al monarca/gobernante o al pueblo que lo depositaba en un solo líder, pero no es el objeto de este artículo, por lo que solo lo dejo esbozado. Siguiendo con el Génesis, también se nos narra la desobediencia y soberbia del hombre, que consciente de su inmenso poder lo emplea desordenadamente, en resumen, se nos cuenta el asunto de la manzanita, que no era tal… Y como consecuencia de ello, además de perder los increíbles poderes que el hombre tenía, dones preternaturales los llama la Teología Cristiana, es castigado a sudar con su trabajo, a dar a luz con dolor… la armonía del universo había quedado muy dañada.
Podemos decir que ese es el testamento de Adán al que hacía referencia el rey francés, y hoy día, de alguna manera, seguimos viendo sus consecuencias, en el desastre haitiano, en el caos gubernamental que asola tantos países, en los abusos sociales, en el paro… No es responsabilidad de una divinidad, ya sea personal o un punto de energía pura con la que fusionarse alegremente, si no de las acciones de cada uno de los hombres. Es aquello que los griegos llamaban hybris, traducidlo por soberbia si os place, los arcaicos, Herodoto y los trágicos creían que la hybris humana tenía una némesis divina, los dioses, mediante el sufrimiento, reintegraban al hombre dentro de los límites que había traspasado, luego ya fueron perdiendo estas ideas.
Y es que la libertad humana tiene pocas barreras, en realidad, como diría un ateniense del siglo V a.C. “el hombre es la medida de todas las cosas”, o al menos eso es lo que pensaron los hombres durante muchos siglos, idea a la que se añadió que el hombre es responsable de sus acciones ante Dios y ante la sociedad. Hoy día, al parecer, se ha olvidado esa segunda idea, casi nadie se responsabiliza de sus actos, es muy oportuno que en una familia haya un niño pequeño, también se acude a la ignorancia, sin hacerse la pregunta ¿se ha tomado la molestia de saber? El imperio de la comodidad y el confort se ha adueñado de la sociedad, ya se decía en los años posteriores a la Guerra Fría, la Sociedad del Bienestar. ¿Habrá cumplido esta sociedad sus fines? Lo cierto es que en la ciudad en que resido actualmente hordas de… iba a decir bárbaros, pero pobres bárbaros, no merecen esta comparación, digamos manadas de engendros masificados, toman las calles las noches de los jueves, viernes y sábados, con el inefable fin de pasar frío y alcoholizarse en algún parque, y quizá satisfacer sus deseos de macho… Amablemente, las autoridades, sí esas mismas que antes nos preguntábamos de donde procede su poder, les dan un lugar donde poder ejercer su “derecho” a estupidizarse. Es una generación de la que nadie quiere responsabilizarse, los padres achacan la “culpa” a los colegios, los profesores al Estado, y éste los toma en sus manos y los convierte en peones de sus intereses: mejor que sean idiotas y estén quietecitos satisfaciendo sus mezquinos apetitos a que piensen y se den cuenta del mundo que les rodea e intenten hacer algo por él.
Entretanto legiones de hombres y mujeres de otra generación que poco a poco han acabado su formación, quizá la última generación formada en condiciones, se consumen en la apatía y la frustración al no encontrar salida para sus aspiraciones de cambio y mejora.
El mundo no ha cambiado tanto desde que Adán legó su testamento a sus hijos, ni tampoco desde que el poderoso rey francés codiciara los secretos de una tierra aún por descubrir. El hombre se sigue enfrentando a los mismos desafíos, ya que sigue siendo hombre, lo que ahora ha cambiado es la forma de hacerlo y las dificultades para hallar esas respuestas.

Sevilla, 2010

(4) Comments

  1. Francisco Javier said...

    Interesante reflexión, un destello de luz entre tanta oscuridad que envuelve al panorama cultural e intelectual de nuestro tiempo.

    Entradas como estas se agradecen pues a veces pienso que soy un loco en una isla desierta en medio de un mar de ignorancia.

    Hoy este Robinson ha encontrado a su Viernes

    28 de febrero de 2010, 22:10
  2. Dafne said...

    "Tanto gilipollas y tan pocas balas"
    Es que va ni que pintada...

    1 de marzo de 2010, 1:43
  3. Mirthas said...

    Esto me recuerda...
    http://elrincondemirthas.blogspot.com/2008/02/cavilaciones-sobre-la-creacin.html

    El poder de la autoridad no procede de ninguna deidad y mucho menos en las sociedades democráticas. Te aconsejaría que si vas a reflexionar acerca de política u organización social dejes el Génesis aparte.

    La "culpa" es un término que hemos heredado del judeo-cristianismo, así que vete al pastor alemán a pedirle explicaciones. En cuanto a la responsabilidad... Desde que el hombre es hombre ha procurado mirar siempre para el otro lado y escurrir el bulto. Es más, una de las principales ideas que el postmodernismo aporta es precisamente la idea de la responsabilidad ante uno mismo y ante el resto. Es uno de los defectos del nihilismo...

    Y esas legiones de hombres y mujeres, bueno, la vida nunca ha sido fácil. Menos mal que están bien formados.

    En cuanto a los niñatos y otros sub-humanos, yo creo que nada mejor que una buena metralleta instalada en la plaza pública.
    Yo me ofrezco, sino, como voluntario para pasarlos a cuchillo si me dan la licencia para ello.

    1 de marzo de 2010, 4:17
  4. Mashey Shumey said...

    Gracias por vuestras aportaciones :P.

    Mirthas, cualquier obra es adecuada para hacer una reflexión, ¿por qué no el Génesis? Si bien es cierto que en este artículo no se buscaba profundidad, solo esbozar someramente algunos aspectos de política y sociedad a lo largo de la Historia y actualmente.

    Al hablar del poder delegado por Dios estoy hablando de la concepción que se tuvo durante muchos siglos de la legitimidad, al fin y al cabo los Reyes de la Edad Media y la Modernidad reinaban en calidad de su estirpe y por la Gracia de Dios, eso los legitimaba para ejercer el poder, y a esto me refiero en el artículo. La discusión a la que hago referencia es una discusión escolástica de principios de la modenidad, referida a si el rey es legítimo por delegación directa de Dios o por delegación de Dios a través del pueblo gobernado.

    Y sí, haz el favor de empuñar la metralleta, yo me pido un cuchillo largo y curvo.

    5 de marzo de 2010, 13:05

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