Leyenda de un sueño, el origen: los primeros personajes

Posted by : Mashey Shumey (Juan Carlos Loaysa) | domingo, 11 de septiembre de 2011 | Published in

La historia que protagonizan César y Helena nació a finales del año 2008 en Córdoba con la intención de que fuera un relato corto de no más de diez folios. Sin embargo hubo varios factores que hicieron que este proyecto rebosara de su primera vasija, uno de ellos fue que inició el blog de Relatos de Mashey, otro que tanto la historia que se narraba como los personajes que en ella iban interviniendo me fueron atrayendo cada vez más. Por otro lado en ese entonces tenía varios relatos inacabados, entre ellos una novela de la que hoy día estoy escribiendo, aunque abandonada desde hace un par de años, la segunda parte. No quería que pasara eso con este relato, quería escribir un FIN, un epílogo, esas cosas, me ha costado casi tres años, pero lo he logrado.

Así pues tenemos esas motivaciones, pero ¿de qué iría la historia? ¿Quién la protagonizaría? En ese momento pasaba por un momento de crisis literaria, quería dejar de escribir de Fantasía e Historia, no aparecería ni Elfos, ni Enanos, ni nada parecido, sería en la vida real, más o menos, porque de pronto me vi secuestrado por alguien que no me esperaba: la Mitología Clásica. Y apareció una tercera motivación: la didáctica, enseñaría un poco de mitología a través de mis personajes.

Bien, ya hemos logrado el objetivo por el que embarcarse en esta aventura, ahora los personajes. El primero que nació fue César, una especie de alter ego mío, era lo más sencillo para un relato corto. Universitario, con una gran imaginación y una amplia cultura, estudiante de Bellas Artes, no quería que fuese de nada relativo a Humanidades, ni pegaba en Ciencias y el Derecho es muy soso para esta Leyenda. Y de pronto apareció su adversario, una sombra de ojos azules fríos y crueles.

“¡Eh! ¡A ese lo conozco ya!” me dije. Y así era, me robé a mí mismo, porque El Otro no era ni más ni menos que Gargoris, el cruel señor del mal de Los Anales Drogheda, mi novela. Más tarde, sería un Guardián traidor, pero aún no habían nacido los Guardianes. Pero, ¿dónde coloco a esta potencia planetaria reconvertido en el Señor Oscuro de un sueño de César? Y así nació la Princesa de los Ojos Verdes.

“¡Anda! ¡A esa la conozco yo también!”. De nuevo me copié a mí mismo, la Princesa está basada en Luthwen Deirdre, elfa y maga Drogheda de la novela ya mencionada. Pero en este caso, El Otro había atrapado a la Princesa, necesitaba de un Héroe que la salvara. Y en ese momento Bastián Baltasar Bux abrió el libro que había robado a Koreander, ¡ah, no!, esa es otra historia. Pero sí estuvo presente en este tramo de la Leyenda. De hecho, en el original una parte iba en azul y otra en negro, pero con su traslado a blogger, el desarrollo de la historia y mi inexperiencia, no pasó de ser experimental.

Así pues César está en el Mundo Real y El Otro y la Princesa en el Mundo de los Sueños, que pronto se pobló de Mitología Clásica. Pero César seguía viviendo su vida y a esta vida pertenecía una chica de cabellos de miel.

Al principio se llamó Ámbar, sí, lo siento, pero siempre supe que era un nombre provisional. Necesitaba un nombre que sonara bien en griego, Electros, también copiado de Anales solo que en este caso es un planeta. Sin embargo cuando se bajó de Orestes en la ciudad de Micenas su nombre apareció nítidamente en la noche estrellada, ella sería Helena, por supuesto con la H para señalar su espíritu áspero. Y con este nombre también se podían hacer muchas referencias a la mitología griega, que ya empezaba a tomar preponderancia en la novela.

Helena fue un personaje difícil, ya que tenía la complicada misión de dar normalidad al relato. Era el Mundo Real, alejado de los sueños de César, era quien sabía que había que hacer un trabajo, etc. Pero al mismo tiempo era un apoyo para el chico, él necesitaba sus ánimos para cumplir su misión. Poco a poco iría tomando la iniciativa de la narración, sobre todo en el capítulo de las hadas, es ella y no César quien conduce la leyenda.

Todo eso es muy interesante y demás, pero como ¿conectamos los dos Mundos? Y en ese momento recordé a Dante Aligheri y su “Divina Comedia”, un libro de difícil lectura, sobre todo en los Infiernos, y decidí crear mi propio Virgilio. El elegido fue don Francisco de Quevedo y Villegas, un poeta, al igual que Virgilio, pero también guerrero, caballero de la Orden de Santiago, con una ágil mente muy apropiada para guiar a los protagonistas por el Mundo de los Sueños. Así tenemos al guía, que en la categoría de los seres que habitan este mundo pertenece a los anfibios, que tienen la capacidad de viajar entre los distintos mundos.

“Una vez allí, Quevedo abrió las puertas del armario y una luz los envolvió. Se sintieron absorbidos y batidos, la sensación de estar en el bombo de la lavadora era muy real.”


Sevilla, 2011

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