Un rápido vistazo a cierta Historia

Posted by : Mashey Shumey (Juan Carlos Loaysa) | jueves, 25 de agosto de 2011 | Published in

¡Hola a todos!

¿Cómo os va la vida? No sé si alguien se sigue pasando por este blog a ver si hay actualizaciones, me temo que este año se habrá llevado un chasco. A modo de disculpa, si es que alguien se ha sentido molesto, solo decirle que lo he dedicado a estudiar un Máster, sí, de los de Bolonia, con todo el trabajo que ello conlleva y, la verdad, no he tenido tiempo para más. El otro blog sí ha tenido un mayor desarrollo, creo que se lo debía a la historia que en él se contaba. Y es que en cierto modo cuando alguien, independientemente de su calidad literaria, comienza a narrar una historia contrae un compromiso con sus personajes (y sus posibles lectores), en fin, no podía dejarlos abandonados.

Antes de seguir me gustaría señalar que este “proyecto de ensayo” estará salpicado de reflexiones metidas, quizá, con calzador o quizá no, ya que escribo a vuelapluma y es el único estilo que me permiten los escasos paréntesis intelectuales en mi labor de análisis de documentos y libros antiguos, o mejor dicho medievales, modernos y escasamente contemporáneos.

Uno de los fines de mis blogs es acercar la cultura de manera amena al mayor número de personas, no sé si estará conseguido o no, otro, es obvio, es dar salida a la inquietud escritora que en ocasiones me asalta. Y debido al primer fin no deja de asombrarme y, en ocasiones, ponerme de malhumor, la inmensa ignorancia de algunos sujetos. Ya lo dice el antiguo adagio, “la ignorancia es atrevida”.

No me gusta hablar directamente, normalmente lo hago a través de mis personajes, ni discutir de actualidad, es tan reciente que se pierde la perspectiva necesaria para hacer un análisis con serenidad, sin embargo, como habréis supuesto por el tono de este comienzo, voy a hacer una excepción, necesito expresarlo de alguna forma y como el blog es mío, pues ala.

Recientemente el Papa Benedicto XVI ha venido a España a celebrar la Jornada Mundial de la Juventud y, por supuesto, los ignorantes, de las que España está llena, han colmado de su furor las calles y han emborronado papeles (físicos o virtuales). También ha habido otros que, sabiendo de qué va el tema, han escrito sobre ello, estén o no de acuerdo con la Iglesia Católica, son sus opiniones, en general fundamentadas y razonadas.

Respeto las opiniones, razonadas ya lo he dicho, de los que no están de acuerdo con esta visita y me hacen gracia muchos comentarios ácidos, pero con una refinada maldad, que se han vertido recientemente. Sin embargo me gustaría aclarar algunos términos, imagino que algo estéril ya que no hay peor ciego que el que no quiere ver, sobre la Iglesia Católica y el Papa que la gobierna. En dicha aclaración habrá términos que quizá queden oscuros para algunos.

Por empezar por algún sitio, la Iglesia fue fundada por Jesús de Nazaret en las personas de los Apóstoles y los discípulos (hombres y mujeres) y, tras la confesión de fe de Simón, nombró a su vicario, o sea, su representante, embajador, lugarteniente... y le cambió el nombre. A partir de entonces sería Pedro, la piedra, y sobre él se edificaría la Eklessía, Asamblea. Al correr de los años, con Jesús muerto y resucitado, ¿por qué no creer el testimonio de los Evangelios, sometidos a crítica durante siglos? Esta crítica ha llegado a la conclusión de que no hay razones para que lo que contengan sea falso, interpolado, o añadido después. Así pues, si los Comentarii julianos se toman como fuente de historicidad ¿por qué no los Evangelios?

Cómo iba diciendo antes de la digresión, con el paso del tiempo la Asamblea se fue expandiendo por el contexto histórico cultural de su época, en ese momento el Imperio romano. Un macro estado antiguo formado a base de la adición de territorios, convertidos en provincias, lo que vendría a ser los ministerios actuales, y federaciones de ciudades, tribus, etc, bajo el gobierno del Príncipe y el Senado y el Pueblo de Roma.

Se produjo la curiosa coincidencia estructural de que surgió una religión de procedencia oriental monoteísta, jerarquizada y de carácter universal en un territorio gobernado por una burocracia que tendía cada vez más al centralismo, a la jerarquización y al universalismo. Esa religión fue el mitraísmo, asociada al culto imperial rápidamente.

Entre tanto, el cristianismo, el cual sigue a una persona que encarna una serie de ideales, se extendía por el Imperio. Algunos emperadores lo vieron como un peligroso competidor y aplicaron las medidas punitivas pertinentes. En otros casos fueron víctimas de la paranoia imperial, al igual que otros grupos del Imperio, como testimonian algunas fuentes de la época. Pedro murió en Roma bajo el gobierno de Nerón, al igual que Pablo, en un momento dado las figuras principales del impulso del cristianismo habían desaparecido, el último fue Juan, el primo menor de Jesús, al que no consiguieron matar y encerraron en la isla de Patmos.

Sin embargo la Asamblea fundada por Jesús de Nazaret se había extendido por el Imperio, con cierta unidad, no tenía la infraestructura necesaria para dar directrices universales, y había generado una amplia literatura, plasmada en los códices de pergamino que se pondrían tan de moda dejando de lado el papiro. Esta Asamblea era gobernada por los Ancianos, Episkopoi y Presbiteroi, que darían origen a los Obispos y presbíteros actuales. De esta forma fue surgiendo el modo de gobernar la Asamblea, o Iglesia si se prefiere. En cada rincón del Imperio fueron surgiendo Asambleas provinciales y diocesanas, según la distribución del Imperio romano en Provincias y éstas subdivididas en diócesis. Asimismo el fundamento religioso hebreo del cristianismo fue empapándose del helenismo de muchos de sus miembros, creando una doctrina universal y aplicable en todo momento.

El mitraísmo chocó pronto con el cristianismo, sin embargo, la capacidad adaptativa de este último lo absorbió muy pronto. Y es que el cristianismo tiene la inmensa capacidad de acoger a cualquiera en su seno, se adapta a las mil y una circunstancias del hombre, aunque eso sí, le exige un compromiso.

¡Vaya! ¡Me he ido completamente!

Yo quería hablar del porque la Iglesia Católica está gobernada por el Papa y los Obispos. Como hemos visto era voluntad de Jesús al fundar su Asamblea y en esta voluntad se justifica su existencia. Cuando, durante la Edad Media, la Iglesia Oriental se desgajó de la Occidental fue debido a un malentendido político y no religioso. La Iglesia también es una institución humana, sometida a los vaivenes temporales y estructurales de la Historia y como tal comete errores. La Iglesia Oriental y la Occidental eran muy diferentes en su concepción de la religiosidad y también de la forma de gobernarse. El razonamiento Oriental fue: “si el emperador está aquí (en Bizancio, Constantinopla), nosotros somos la cabeza de la Iglesia”, el Occidental fue: “el obispo de Roma es el sucesor de San Pedro, cabeza de la Iglesia, por tanto nosotros ostentamos la primacía”. Y así les fue, hasta hace bien poco no se han vuelto a hermanar.

Muchas vicisitudes ha sufrido la institución de la Iglesia Católica, tiene cerca de dos mil años, me parece muy lógico. Sin embargo sigue defendiendo su santidad, que no es otra cosa que un comportamiento justo ante los ojos de Dios. Para muchos es pura hipocresía, no obstante hay algo muy certero debajo de ello. La Iglesia afirma tener una dimensión espiritual, que es santa, que responde a la necesidad del hombre de buscar a Dios y esta es la labor principal de la Asamblea. Esa búsqueda del hombre está precedida por una búsqueda de Dios. Si Dios busca al hombre y el hombre a Dios, se terminarán encontrando, la Iglesia afirma que su misión es dar un cauce de verdad para que se produzca ese encuentro.

Será posible, ¡me he vuelto a desviar! Estábamos hablando de la institución humana. Ésta, como todo, y más hundiendo sus raíces en la Antigüedad, quizá la única del mundo, ha tenido, tiene y tendrá multitud de defectos e incluso aberraciones que sus enemigos (sí también tiene, ella es muy completa) no dejarán de señalar. Pero tiene la gran virtud, como hizo con el mitraísmo, como hizo con la filosofía helénica, como ha hecho con las corrientes de pensamiento modernas, de reinventarse a sí misma manteniendo sus sólidos cimientos intactos.

En fin, quería hablar de muchas cosas pero me reclaman los papeles, ¡míralos como gritan!, ensordecedor. Me gustaría que este cúmulo de palabras diera a conocer una versión diferente de la Historia, que se acercaran con nuevos ojos a la crítica, quizá pensamientos muy ambiciosos para cuatro palabras que he soltado aquí.

¡Un abrazo a todos!
Sevilla, 2011

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