Años de paz

Posted by : Mashey Shumey (Juan Carlos Loaysa) | martes, 15 de junio de 2010 | Published in

Ania contemplaba el mar desde el balcón de la casa de Amílcar, la bahía se mostraba tranquila, con un suave poniente que refrescaba la atmósfera. De la mano del fenicio estaba descubriendo quién era su marido, sin embargo había aspectos que ella guardaba para sí, eran su tesoro. Los años que habían pasado juntos en Gades no figuraban en los archivos que habían estado estudiando ya que pertenecían a la carrera, el Cursus Honorum “civil” de su marido.

La boda había sido maravillosa, la ceremonia se había hecho por confaerratio, figura que ya casi no se utilizaba ya que ataba a los esposos de por vida, sin posibilidad de ser anuladas a no ser que se cometiera flagrante adulterio. Marcus había adquirido una domus en la ciudad, dejando la villa de la Isla en manos de sus administradores y allí se mudaron. Ese mismo año se presentaba a las elecciones de duunvir. Aunque Gades tenía el rango de foederati había tomado las instituciones de los municipios romanos debido principalmente a que numerosos caballeros de Roma habían trasladado sus residencias a la ciudad.
Marcus pertenecía al Ordo Ecuestre, una clase social casi tan antigua como Roma, a la que el Imperio había elevado a su actual posición de Administradores del Estado. Marcus había iniciado su carrera ecuestre hacía pocos años y esperaba emular a algunos de sus antepasados obteniendo la adlectio imperial que le permitiría ingresar en el Senado romano. Ania sabía lo que aquello había significado: muchos años de separación.
Sin embargo en esa época eran felices juntos. Marcus estaba haciendo una gran carrera en el foro de la ciudad, no solo defendía a los caballeros romanos, sino que también se interesaba por los problemas de los ciudadanos gaditanos. Gades era una ciudad rica gracias a su comercio con la púrpura, casi de igual calidad que la tiria, y los fabricantes conservaban celosamente su secreto. También eran muy importantes los armadores romanos que habían instalado allí sus bases para el transporte del aceite de la Bética a Roma. En suma, los duunviri de Gades tenían que contender con los problemas derivados de gobernar la segunda ciudad más importante del Mediterráneo Occidental.
Marcus fue elegido duunviro y, junto con su colega, gobernaron la ciudad durante su año de mandato. Fue un año de paz. Dejó su puesto con fama de justo y de gran administrador, no tuvo que afrontar ninguna crisis. Tras dejar su servicio a la ciudad, los romanos no cobran por gobernar ya que se considera un honor desempeñar tal función, y pasó a ser un privatus.
Sin embargo un día todo cambió. Llegó un correo de Roma con órdenes de personarse en la Urbe lo antes posible. Era una gran oportunidad para su carrera. Y hacia allí marchó, muchos meses después me llamaría a su lado.

Sevilla, 2010

lectores

  1. Freyja said...

    Espero que te vaya bien. Cuando termine los exámenes intentaré ponerme al día con tu blog.
    Besos.

    26 de junio de 2010, 12:06

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