La Estación

Posted by : Mashey Shumey (Juan Carlos Loaysa) | lunes, 19 de octubre de 2009 | Published in

Subió las escaleras a toda prisa con la mochila golpeándole la espalda, atravesó velozmente el amplio vestíbulo y penetró sin aliento en la extraña burbuja de cristal donde se vendían los billetes. Al fondo de esta aparecían las ventanillas, donde hombres y mujeres de rostro anodino atendían a los viajeros y estos se encontraban aguardando de pie a que fueran atendidos. Un equilibrio se establecía así dentro de la burbuja de cristal. Una cola larga y exasperante le esperaba.

El tren había salido ya, era el enésimo que perdía, y de nuevo debía esperar al siguiente. Con calma salió fuera de la estación y se sentó en aquellas escaleras que últimamente habían visto pasar varias horas de su vida: lo habían visto llegar desde otra ciudad, perdido y desorientado, sufriendo los efectos del cambio de ciudad, del cambio de realidad y lo habían visto marcharse. Como ahora, sentado en las escaleras, dejando escapar los minutos perdidos para siempre, al igual que ese tren que había partido sin él….



Extraños son los trenes que atraviesan la vida, su destino es incierto, algunos son atrayentes y sugestivos, otros son arduos y lentos. Unos llegan a la estación en cuestión de minutos, otros se demoran en el paisaje, deteniéndose a contemplar los distintos lugares que atraviesan. Las estaciones, enormes aglomeraciones de personas que van y vienen procedentes de otros cosmos, no pertenecen a la ciudad. Son Mundos distintos, puertas que conectan distintas realidades…



Apareces sentado en las escaleras, leyendo, escuchando música, pensando, escribiendo. Dejas atrás las vivencias de esa ciudad para seguir con la realidad en la otra, no perteneces a ninguna de las dos enteramente y, sin embargo, en las dos tienes parte de la vida.



Los trenes llegan a la estación y pasan, el viajero es quien elige cual coger. Las estaciones son encrucijadas, el Destino, los destinos, se abren ante este en luminosas pantallas asépticas que informan de la hora, la vía, el destino… con letras y números en un verde brillante que llama la atención.



Al fin y al cabo la estación es un lugar de espera, inmovilizado, fuera de las ciudades, por el que pasan los trenes. Todos iguales. Todos diferentes.



“¿Sabrás coger el que ahora pasa por ella?”



“¡Corre! Levántate de la escalera que llegas tarde otra vez.”


Sevilla, 2009

(7) Comments

  1. Anónimo

    "Dejando escapar los minutos perdidos para siempre..."

    Te has hecho de rogar ehhh?:) menos mal que la espera ha merecido la pena.

    20 de octubre de 2009, 15:20
  2. Anónimo

    El viaje es una transición que nos devuelve a nuestro propio camino. Es verdad, vivimos esperando en una estación, las oportunidades, la fe, el mundo espera, la realidad nos devuelve al espejo de la mentira. ¿Alguna vez fuimos sinceros?
    Tal vez el universo conspire para que volvamos a ser niños..!No lo se!
    Poeta urbano

    20 de octubre de 2009, 22:22
  3. Francisco Javier said...

    Buena alegoría de la vida. Una estación de tren donde hacemos elecciones, donde perdemos una oportunidad para tomar otra...

    La verdad es que me gusta. Mucho. Enhorabuena crack

    20 de octubre de 2009, 22:29
  4. sarita

    este texto hace pensar mucho. ¿de donde venimos y a donde vamos? y ¿porque estación debemos pasar? ¿cuál sera la correcta? ¿tendremos que desviar las vías para no equivocarnos de camino? ¿que nos aguarda la siguiente estación? buena metáfora sobre la vida!

    27 de octubre de 2009, 14:29
  5. Anónimo

    me parece una buena reflexión. sabemos de donde venimos, pero, ¿a dónde vamos? ¿que estación sera la siguiente? ¿será la correcta? ¿debemos desviarnos de las vías del tren para no equivocarnos de camino? buena metáfora sobre la vida!

    27 de octubre de 2009, 14:31
  6. Mashey Shumey said...

    Muchas gracias a todos por vuestros comentarios, y bienvenidos a mi blog a aquellos que comentáis por primera vez, Gloria, Sara y Antonio. Espero veros más por aquí. Solo una pregunta, ¿quién es el último anónimo?

    28 de octubre de 2009, 2:36
  7. Kiüs said...

    Y si pierdes un tren, siempre puedes llamar a alguien para cenar con él. Aunque eso ya lo sabes jeje

    30 de octubre de 2009, 20:59

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