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Leyenda de un sueño, el origen: Los artífices de la Leyenda

Posted by : Juan Carlos Loaysa | domingo, 18 de septiembre de 2011 | Published in

En la anterior entrada contamos como nació la historia de Leyenda y sus influencias, ahora nos centraremos en cómo se fue desarrollando a partir de la llegada de César y Helena a ese misterioso mundo.

El primer gran personaje que encontramos en el Mundo de los Sueños es el rey Perseo, con toda la carga mitológica que ello conlleva. La escena de la comida de Perseo está calcada del recibimiento que el rey Menelao hizo a Telémaco en la Odisea, con el mismo lenguaje y la misma recreación, al fin y al cabo están en torno al siglo XI a.C. ¿no?

En la mesa de Perseo encontramos a un personajillo gracioso, un niño, apenas un adolescente, que posee, sin embargo una gran sabiduría. Es Hypnos, hijo de Morfeo, las referencias al sueño menudean por todo el relato. Él será quien lleve la batuta de la conversación, quien nos hable de los Dones y los Guardianes. En suma, será él quien le diga a César cómo llevar a cabo su misión. Ya Quevedo le había dicho en qué consistía.

Los dones están presentes en todo el relato. Sabemos que hay cinco, la videncia, la sanación, la guía, la sabiduría, la guerra y la magia y cada uno de los personajes principales ostenta uno. Los conceden los Guardianes, esos misteriosos protectores de la Princesa que, no obstante, no pudieron guardarla de El Otro. Los dones se irán desarrollando junto con los personajes, en quien más se percibe es en César.

Así pues es Hypnos quien pone al corriente al lector de en qué consiste la misión de César así como la naturaleza de Mundo de los Sueño, por donde se van a mover los personajes. Una vez están los cuatro deben ir a buscar al Mago, quien había estado en la reunión con los Guardianes donde se conocieron Hypnos y Quevedo. Lo que no sabían era que en el camino iban a encontrar a un romano, una espada, algunos enemigos y hadas. También conoceremos la misteriosa y legendaria isla de Éire

Tras el encuentro con Gael, el cual también está inspirado en algunos personajes de Los Anales Drogheda, este es quien toma el relevo de Hypnos para descubrirnos el Mundo de los Sueños, y por su poder se adentran en la Historia y Leyenda de Cartago, de Bizancio, de Troya y al portal que conecta las épocas.

A partir de entonces la Leyenda se precipita a un trepidante ritmo hacia su conclusión. ¿Qué ocurrirá tras el portal? Os animo a descubrirlo.

Como decía al principio de etas entradas, he logrado poner FIN a esta Leyenda, solo le falta un repaso de estilo y estas cosas que por falta de tiempo no le he dado. Espero que la disfrutéis.

¡Un abrazo a todos!

Leyenda de un sueño, el origen: los primeros personajes

Posted by : Juan Carlos Loaysa | domingo, 11 de septiembre de 2011 | Published in

La historia que protagonizan César y Helena nació a finales del año 2008 en Córdoba con la intención de que fuera un relato corto de no más de diez folios. Sin embargo hubo varios factores que hicieron que este proyecto rebosara de su primera vasija, uno de ellos fue que inició el blog de Relatos de Mashey, otro que tanto la historia que se narraba como los personajes que en ella iban interviniendo me fueron atrayendo cada vez más. Por otro lado en ese entonces tenía varios relatos inacabados, entre ellos una novela de la que hoy día estoy escribiendo, aunque abandonada desde hace un par de años, la segunda parte. No quería que pasara eso con este relato, quería escribir un FIN, un epílogo, esas cosas, me ha costado casi tres años, pero lo he logrado.

Así pues tenemos esas motivaciones, pero ¿de qué iría la historia? ¿Quién la protagonizaría? En ese momento pasaba por un momento de crisis literaria, quería dejar de escribir de Fantasía e Historia, no aparecería ni Elfos, ni Enanos, ni nada parecido, sería en la vida real, más o menos, porque de pronto me vi secuestrado por alguien que no me esperaba: la Mitología Clásica. Y apareció una tercera motivación: la didáctica, enseñaría un poco de mitología a través de mis personajes.

Bien, ya hemos logrado el objetivo por el que embarcarse en esta aventura, ahora los personajes. El primero que nació fue César, una especie de alter ego mío, era lo más sencillo para un relato corto. Universitario, con una gran imaginación y una amplia cultura, estudiante de Bellas Artes, no quería que fuese de nada relativo a Humanidades, ni pegaba en Ciencias y el Derecho es muy soso para esta Leyenda. Y de pronto apareció su adversario, una sombra de ojos azules fríos y crueles.

“¡Eh! ¡A ese lo conozco ya!” me dije. Y así era, me robé a mí mismo, porque El Otro no era ni más ni menos que Gargoris, el cruel señor del mal de Los Anales Drogheda, mi novela. Más tarde, sería un Guardián traidor, pero aún no habían nacido los Guardianes. Pero, ¿dónde coloco a esta potencia planetaria reconvertido en el Señor Oscuro de un sueño de César? Y así nació la Princesa de los Ojos Verdes.

“¡Anda! ¡A esa la conozco yo también!”. De nuevo me copié a mí mismo, la Princesa está basada en Luthwen Deirdre, elfa y maga Drogheda de la novela ya mencionada. Pero en este caso, El Otro había atrapado a la Princesa, necesitaba de un Héroe que la salvara. Y en ese momento Bastián Baltasar Bux abrió el libro que había robado a Koreander, ¡ah, no!, esa es otra historia. Pero sí estuvo presente en este tramo de la Leyenda. De hecho, en el original una parte iba en azul y otra en negro, pero con su traslado a blogger, el desarrollo de la historia y mi inexperiencia, no pasó de ser experimental.

Así pues César está en el Mundo Real y El Otro y la Princesa en el Mundo de los Sueños, que pronto se pobló de Mitología Clásica. Pero César seguía viviendo su vida y a esta vida pertenecía una chica de cabellos de miel.

Al principio se llamó Ámbar, sí, lo siento, pero siempre supe que era un nombre provisional. Necesitaba un nombre que sonara bien en griego, Electros, también copiado de Anales solo que en este caso es un planeta. Sin embargo cuando se bajó de Orestes en la ciudad de Micenas su nombre apareció nítidamente en la noche estrellada, ella sería Helena, por supuesto con la H para señalar su espíritu áspero. Y con este nombre también se podían hacer muchas referencias a la mitología griega, que ya empezaba a tomar preponderancia en la novela.

Helena fue un personaje difícil, ya que tenía la complicada misión de dar normalidad al relato. Era el Mundo Real, alejado de los sueños de César, era quien sabía que había que hacer un trabajo, etc. Pero al mismo tiempo era un apoyo para el chico, él necesitaba sus ánimos para cumplir su misión. Poco a poco iría tomando la iniciativa de la narración, sobre todo en el capítulo de las hadas, es ella y no César quien conduce la leyenda.

Todo eso es muy interesante y demás, pero como ¿conectamos los dos Mundos? Y en ese momento recordé a Dante Aligheri y su “Divina Comedia”, un libro de difícil lectura, sobre todo en los Infiernos, y decidí crear mi propio Virgilio. El elegido fue don Francisco de Quevedo y Villegas, un poeta, al igual que Virgilio, pero también guerrero, caballero de la Orden de Santiago, con una ágil mente muy apropiada para guiar a los protagonistas por el Mundo de los Sueños. Así tenemos al guía, que en la categoría de los seres que habitan este mundo pertenece a los anfibios, que tienen la capacidad de viajar entre los distintos mundos.

“Una vez allí, Quevedo abrió las puertas del armario y una luz los envolvió. Se sintieron absorbidos y batidos, la sensación de estar en el bombo de la lavadora era muy real.”


Sevilla, 2011

Un rápido vistazo a cierta Historia

Posted by : Juan Carlos Loaysa | jueves, 25 de agosto de 2011 | Published in

¡Hola a todos!

¿Cómo os va la vida? No sé si alguien se sigue pasando por este blog a ver si hay actualizaciones, me temo que este año se habrá llevado un chasco. A modo de disculpa, si es que alguien se ha sentido molesto, solo decirle que lo he dedicado a estudiar un Máster, sí, de los de Bolonia, con todo el trabajo que ello conlleva y, la verdad, no he tenido tiempo para más. El otro blog sí ha tenido un mayor desarrollo, creo que se lo debía a la historia que en él se contaba. Y es que en cierto modo cuando alguien, independientemente de su calidad literaria, comienza a narrar una historia contrae un compromiso con sus personajes (y sus posibles lectores), en fin, no podía dejarlos abandonados.

Antes de seguir me gustaría señalar que este “proyecto de ensayo” estará salpicado de reflexiones metidas, quizá, con calzador o quizá no, ya que escribo a vuelapluma y es el único estilo que me permiten los escasos paréntesis intelectuales en mi labor de análisis de documentos y libros antiguos, o mejor dicho medievales, modernos y escasamente contemporáneos.

Uno de los fines de mis blogs es acercar la cultura de manera amena al mayor número de personas, no sé si estará conseguido o no, otro, es obvio, es dar salida a la inquietud escritora que en ocasiones me asalta. Y debido al primer fin no deja de asombrarme y, en ocasiones, ponerme de malhumor, la inmensa ignorancia de algunos sujetos. Ya lo dice el antiguo adagio, “la ignorancia es atrevida”.

No me gusta hablar directamente, normalmente lo hago a través de mis personajes, ni discutir de actualidad, es tan reciente que se pierde la perspectiva necesaria para hacer un análisis con serenidad, sin embargo, como habréis supuesto por el tono de este comienzo, voy a hacer una excepción, necesito expresarlo de alguna forma y como el blog es mío, pues ala.

Recientemente el Papa Benedicto XVI ha venido a España a celebrar la Jornada Mundial de la Juventud y, por supuesto, los ignorantes, de las que España está llena, han colmado de su furor las calles y han emborronado papeles (físicos o virtuales). También ha habido otros que, sabiendo de qué va el tema, han escrito sobre ello, estén o no de acuerdo con la Iglesia Católica, son sus opiniones, en general fundamentadas y razonadas.

Respeto las opiniones, razonadas ya lo he dicho, de los que no están de acuerdo con esta visita y me hacen gracia muchos comentarios ácidos, pero con una refinada maldad, que se han vertido recientemente. Sin embargo me gustaría aclarar algunos términos, imagino que algo estéril ya que no hay peor ciego que el que no quiere ver, sobre la Iglesia Católica y el Papa que la gobierna. En dicha aclaración habrá términos que quizá queden oscuros para algunos.

Por empezar por algún sitio, la Iglesia fue fundada por Jesús de Nazaret en las personas de los Apóstoles y los discípulos (hombres y mujeres) y, tras la confesión de fe de Simón, nombró a su vicario, o sea, su representante, embajador, lugarteniente... y le cambió el nombre. A partir de entonces sería Pedro, la piedra, y sobre él se edificaría la Eklessía, Asamblea. Al correr de los años, con Jesús muerto y resucitado, ¿por qué no creer el testimonio de los Evangelios, sometidos a crítica durante siglos? Esta crítica ha llegado a la conclusión de que no hay razones para que lo que contengan sea falso, interpolado, o añadido después. Así pues, si los Comentarii julianos se toman como fuente de historicidad ¿por qué no los Evangelios?

Cómo iba diciendo antes de la digresión, con el paso del tiempo la Asamblea se fue expandiendo por el contexto histórico cultural de su época, en ese momento el Imperio romano. Un macro estado antiguo formado a base de la adición de territorios, convertidos en provincias, lo que vendría a ser los ministerios actuales, y federaciones de ciudades, tribus, etc, bajo el gobierno del Príncipe y el Senado y el Pueblo de Roma.

Se produjo la curiosa coincidencia estructural de que surgió una religión de procedencia oriental monoteísta, jerarquizada y de carácter universal en un territorio gobernado por una burocracia que tendía cada vez más al centralismo, a la jerarquización y al universalismo. Esa religión fue el mitraísmo, asociada al culto imperial rápidamente.

Entre tanto, el cristianismo, el cual sigue a una persona que encarna una serie de ideales, se extendía por el Imperio. Algunos emperadores lo vieron como un peligroso competidor y aplicaron las medidas punitivas pertinentes. En otros casos fueron víctimas de la paranoia imperial, al igual que otros grupos del Imperio, como testimonian algunas fuentes de la época. Pedro murió en Roma bajo el gobierno de Nerón, al igual que Pablo, en un momento dado las figuras principales del impulso del cristianismo habían desaparecido, el último fue Juan, el primo menor de Jesús, al que no consiguieron matar y encerraron en la isla de Patmos.

Sin embargo la Asamblea fundada por Jesús de Nazaret se había extendido por el Imperio, con cierta unidad, no tenía la infraestructura necesaria para dar directrices universales, y había generado una amplia literatura, plasmada en los códices de pergamino que se pondrían tan de moda dejando de lado el papiro. Esta Asamblea era gobernada por los Ancianos, Episkopoi y Presbiteroi, que darían origen a los Obispos y presbíteros actuales. De esta forma fue surgiendo el modo de gobernar la Asamblea, o Iglesia si se prefiere. En cada rincón del Imperio fueron surgiendo Asambleas provinciales y diocesanas, según la distribución del Imperio romano en Provincias y éstas subdivididas en diócesis. Asimismo el fundamento religioso hebreo del cristianismo fue empapándose del helenismo de muchos de sus miembros, creando una doctrina universal y aplicable en todo momento.

El mitraísmo chocó pronto con el cristianismo, sin embargo, la capacidad adaptativa de este último lo absorbió muy pronto. Y es que el cristianismo tiene la inmensa capacidad de acoger a cualquiera en su seno, se adapta a las mil y una circunstancias del hombre, aunque eso sí, le exige un compromiso.

¡Vaya! ¡Me he ido completamente!

Yo quería hablar del porque la Iglesia Católica está gobernada por el Papa y los Obispos. Como hemos visto era voluntad de Jesús al fundar su Asamblea y en esta voluntad se justifica su existencia. Cuando, durante la Edad Media, la Iglesia Oriental se desgajó de la Occidental fue debido a un malentendido político y no religioso. La Iglesia también es una institución humana, sometida a los vaivenes temporales y estructurales de la Historia y como tal comete errores. La Iglesia Oriental y la Occidental eran muy diferentes en su concepción de la religiosidad y también de la forma de gobernarse. El razonamiento Oriental fue: “si el emperador está aquí (en Bizancio, Constantinopla), nosotros somos la cabeza de la Iglesia”, el Occidental fue: “el obispo de Roma es el sucesor de San Pedro, cabeza de la Iglesia, por tanto nosotros ostentamos la primacía”. Y así les fue, hasta hace bien poco no se han vuelto a hermanar.

Muchas vicisitudes ha sufrido la institución de la Iglesia Católica, tiene cerca de dos mil años, me parece muy lógico. Sin embargo sigue defendiendo su santidad, que no es otra cosa que un comportamiento justo ante los ojos de Dios. Para muchos es pura hipocresía, no obstante hay algo muy certero debajo de ello. La Iglesia afirma tener una dimensión espiritual, que es santa, que responde a la necesidad del hombre de buscar a Dios y esta es la labor principal de la Asamblea. Esa búsqueda del hombre está precedida por una búsqueda de Dios. Si Dios busca al hombre y el hombre a Dios, se terminarán encontrando, la Iglesia afirma que su misión es dar un cauce de verdad para que se produzca ese encuentro.

Será posible, ¡me he vuelto a desviar! Estábamos hablando de la institución humana. Ésta, como todo, y más hundiendo sus raíces en la Antigüedad, quizá la única del mundo, ha tenido, tiene y tendrá multitud de defectos e incluso aberraciones que sus enemigos (sí también tiene, ella es muy completa) no dejarán de señalar. Pero tiene la gran virtud, como hizo con el mitraísmo, como hizo con la filosofía helénica, como ha hecho con las corrientes de pensamiento modernas, de reinventarse a sí misma manteniendo sus sólidos cimientos intactos.

En fin, quería hablar de muchas cosas pero me reclaman los papeles, ¡míralos como gritan!, ensordecedor. Me gustaría que este cúmulo de palabras diera a conocer una versión diferente de la Historia, que se acercaran con nuevos ojos a la crítica, quizá pensamientos muy ambiciosos para cuatro palabras que he soltado aquí.

¡Un abrazo a todos!
Sevilla, 2011

Reflexiones junto a la chimenea

Posted by : Juan Carlos Loaysa | domingo, 28 de febrero de 2010 | Published in

Cuando Francisco I, rey de Francia a principios de la modernidad, supo de las andanzas oceánicas de España y Portugal, que amenazaban con desbancar su hegemonía continental, como efectivamente ocurrió bajo la Monarquía Universal del César Carlos, se preguntó: “¿En qué lugar del testamento de Adán está dicho que el mundo es para España y Portugal?”
Lo cierto es que en el Testamento de Adán no se decían muchas cosas, al menos en cuanto podemos interpretar las palabras del Génesis. En él a Adán, y a Eva por extensión, se les ordena crecer y multiplicarse, culminar la Creación de Dios y cuidarla y gobernarla como sus señores, poder concedido por Dios. Acerca de esto podría también discutirse, y de hecho ya se discutió, en el sentido de si el poder para gobernar se lo daba Dios al monarca/gobernante o al pueblo que lo depositaba en un solo líder, pero no es el objeto de este artículo, por lo que solo lo dejo esbozado. Siguiendo con el Génesis, también se nos narra la desobediencia y soberbia del hombre, que consciente de su inmenso poder lo emplea desordenadamente, en resumen, se nos cuenta el asunto de la manzanita, que no era tal… Y como consecuencia de ello, además de perder los increíbles poderes que el hombre tenía, dones preternaturales los llama la Teología Cristiana, es castigado a sudar con su trabajo, a dar a luz con dolor… la armonía del universo había quedado muy dañada.
Podemos decir que ese es el testamento de Adán al que hacía referencia el rey francés, y hoy día, de alguna manera, seguimos viendo sus consecuencias, en el desastre haitiano, en el caos gubernamental que asola tantos países, en los abusos sociales, en el paro… No es responsabilidad de una divinidad, ya sea personal o un punto de energía pura con la que fusionarse alegremente, si no de las acciones de cada uno de los hombres. Es aquello que los griegos llamaban hybris, traducidlo por soberbia si os place, los arcaicos, Herodoto y los trágicos creían que la hybris humana tenía una némesis divina, los dioses, mediante el sufrimiento, reintegraban al hombre dentro de los límites que había traspasado, luego ya fueron perdiendo estas ideas.
Y es que la libertad humana tiene pocas barreras, en realidad, como diría un ateniense del siglo V a.C. “el hombre es la medida de todas las cosas”, o al menos eso es lo que pensaron los hombres durante muchos siglos, idea a la que se añadió que el hombre es responsable de sus acciones ante Dios y ante la sociedad. Hoy día, al parecer, se ha olvidado esa segunda idea, casi nadie se responsabiliza de sus actos, es muy oportuno que en una familia haya un niño pequeño, también se acude a la ignorancia, sin hacerse la pregunta ¿se ha tomado la molestia de saber? El imperio de la comodidad y el confort se ha adueñado de la sociedad, ya se decía en los años posteriores a la Guerra Fría, la Sociedad del Bienestar. ¿Habrá cumplido esta sociedad sus fines? Lo cierto es que en la ciudad en que resido actualmente hordas de… iba a decir bárbaros, pero pobres bárbaros, no merecen esta comparación, digamos manadas de engendros masificados, toman las calles las noches de los jueves, viernes y sábados, con el inefable fin de pasar frío y alcoholizarse en algún parque, y quizá satisfacer sus deseos de macho… Amablemente, las autoridades, sí esas mismas que antes nos preguntábamos de donde procede su poder, les dan un lugar donde poder ejercer su “derecho” a estupidizarse. Es una generación de la que nadie quiere responsabilizarse, los padres achacan la “culpa” a los colegios, los profesores al Estado, y éste los toma en sus manos y los convierte en peones de sus intereses: mejor que sean idiotas y estén quietecitos satisfaciendo sus mezquinos apetitos a que piensen y se den cuenta del mundo que les rodea e intenten hacer algo por él.
Entretanto legiones de hombres y mujeres de otra generación que poco a poco han acabado su formación, quizá la última generación formada en condiciones, se consumen en la apatía y la frustración al no encontrar salida para sus aspiraciones de cambio y mejora.
El mundo no ha cambiado tanto desde que Adán legó su testamento a sus hijos, ni tampoco desde que el poderoso rey francés codiciara los secretos de una tierra aún por descubrir. El hombre se sigue enfrentando a los mismos desafíos, ya que sigue siendo hombre, lo que ahora ha cambiado es la forma de hacerlo y las dificultades para hallar esas respuestas.

Sevilla, 2010

PIRATAS

Posted by : Juan Carlos Loaysa | sábado, 27 de febrero de 2010 | Published in

Terribles y sanguinarios hombres que asaltaban los mares, que han existido en todas las épocas, desde aquellos a los que se enfrentó César en las islas del Egeo hasta los actuales piratas africanos que abordan buques mercantes para pedir un rescate. En este texto me voy a centrar en los piratas que, partiendo de Europa, llegaron a las costas americanas en busca de su particular Eldorado.
En realidad la idea me vino tras la visita que hicimos Dafne y yo al Archivo de Indias y vimos la exposición temporal de Piratas, Mare Clausum, Mare Liberum. Y con dicha ambientación empezó a germinar este artículo.
Como iba diciendo nos centraremos en los Piratas del Caribe y en la imagen que de ellos ha llegado a través del Romanticismo y las películas de hoy día. Los piratas no servían a ningún señor más que a ellos mismos, muy distintos de los corsarios, sobre todo ingleses, que ejercían la piratería por mandato de sus monarcas, mediante una cédula, la Patente de Corso, que les ofrecía protección a cambio de que ejercieran sus acciones piráticas contra los enemigos de la Corona, en este caso España.
El paradigma de corsario es un personaje conocido en Inglaterra como Sir Francis Drake y en España como el pirata Drake, quien se consideraba a sí mismo como un noble y le hervía la sangre cada vez que los españoles le trataban de vulgar pirata. Llevó a cabo muchas acciones piráticas, incluso contra España, asaltó Cádiz para impedir la construcción de la Armada Invencible, fue el primer no español que dio la vuelta al mundo y abrió el Pacífico, ese inmenso lago español, a las acciones piráticas de otras potencias.
Los piratas fueron hombres exóticos, que llevaron una moda propia, al estilo Jack Sparrow o de los terribles piratas de la Isla de las Cabezas Cortadas, al continente europeo, donde nunca fueron bien vistos, aunque, eso sí, los ingleses les agradecían el favor que les hacían sometiendo a una vida de infarto a las poblaciones costeras de las Indias Occidentales.
Los piratas y corsarios fueron un elemento a tener en cuenta en las guerras de las potencias europeas, principalmente entre España y Francia, Holanda e Inglaterra, en territorio americano. De hecho, una de las primeras cosas que robaron los corsarios de estas potencias fueron islas para sus Coronas.
Ni de lejos está dicho todo, no creo que me haya acercado a esbozar siquiera lo que fueron los piratas y corsarios de la época Moderna, pero os dejo un poema del romanticismo y su versión en canción:



Con diez cañones por banda,
viento en popa, a toda vela,
no corta el mar, sino vuela
un velero bergantín.
Bajel pirata que llaman,
por su bravura, El Temido,
en todo mar conocido
del uno al otro confín.

La luna en el mar riela
en la lona gime el viento,
y alza en blando movimiento
olas de plata y azul;
y va el capitán pirata,
cantando alegre en la popa,
Asia a un lado, al otro Europa,
y allá a su frente Istambul:

Navega, velero mío
sin temor,
que ni enemigo navío
ni tormenta, ni bonanza
tu rumbo a torcer alcanza,
ni a sujetar tu valor.

Veinte presas
hemos hecho
a despecho
del inglés
y han rendido
sus pendones
cien naciones
a mis pies.

Que es mi barco mi tesoro,
que es mi dios la libertad,
mi ley, la fuerza y el viento,
mi única patria, la mar.

Allá; muevan feroz guerra
ciegos reyes
por un palmo más de tierra;
que yo aquí; tengo por mío
cuanto abarca el mar bravío,
a quien nadie impuso leyes.

Y no hay playa,
sea cualquiera,
ni bandera
de esplendor,
que no sienta
mi derecho
y dé pechos mi valor.

Que es mi barco mi tesoro,
que es mi dios la libertad,
mi ley, la fuerza y el viento,
mi única patria, la mar.

A la voz de "¡barco viene!"
es de ver
cómo vira y se previene
a todo trapo a escapar;
que yo soy el rey del mar,
y mi furia es de temer.

En las presas
yo divido
lo cogido
por igual;
sólo quiero
por riqueza
la belleza
sin rival.

Que es mi barco mi tesoro,
que es mi dios la libertad,
mi ley, la fuerza y el viento,
mi única patria, la mar.

¡Sentenciado estoy a muerte!
Yo me río
no me abandone la suerte,
y al mismo que me condena,
colgaré de alguna antena,
quizá; en su propio navío
Y si caigo,
¿qué es la vida?
Por perdida
ya la di,
cuando el yugo
del esclavo,
como un bravo,
sacudí.

Que es mi barco mi tesoro,
que es mi dios la libertad,
mi ley, la fuerza y el viento,
mi única patria, la mar.

Son mi música mejor
aquilones,
el estrépito y temblor
de los cables sacudidos,
del negro mar los bramidos
y el rugir de mis cañones.

Y del trueno
al son violento,
y del viento
al rebramar,
yo me duermo
sosegado,
arrullado
por el mar.

Que es mi barco mi tesoro,
que es mi dios la libertad,
mi ley, la fuerza y el viento,
mi única patria, la mar.

La Canción del Pirata, José de Espronceda


Sevilla, 2010