Una nueva música
Posted by : Juan Carlos Loaysa | domingo, 19 de febrero de 2012 | Published in Dedicados
Leyenda de un sueño, el origen: Los artífices de la Leyenda
Posted by : Juan Carlos Loaysa | domingo, 18 de septiembre de 2011 | Published in Artículos, relatos
En la anterior entrada contamos como nació la historia de Leyenda y sus influencias, ahora nos centraremos en cómo se fue desarrollando a partir de la llegada de César y Helena a ese misterioso mundo.
El primer gran personaje que encontramos en el Mundo de los Sueños es el rey Perseo, con toda la carga mitológica que ello conlleva. La escena de la comida de Perseo está calcada del recibimiento que el rey Menelao hizo a Telémaco en la Odisea, con el mismo lenguaje y la misma recreación, al fin y al cabo están en torno al siglo XI a.C. ¿no?
En la mesa de Perseo encontramos a un personajillo gracioso, un niño, apenas un adolescente, que posee, sin embargo una gran sabiduría. Es Hypnos, hijo de Morfeo, las referencias al sueño menudean por todo el relato. Él será quien lleve la batuta de la conversación, quien nos hable de los Dones y los Guardianes. En suma, será él quien le diga a César cómo llevar a cabo su misión. Ya Quevedo le había dicho en qué consistía.
Los dones están presentes en todo el relato. Sabemos que hay cinco, la videncia, la sanación, la guía, la sabiduría, la guerra y la magia y cada uno de los personajes principales ostenta uno. Los conceden los Guardianes, esos misteriosos protectores de la Princesa que, no obstante, no pudieron guardarla de El Otro. Los dones se irán desarrollando junto con los personajes, en quien más se percibe es en César.
Así pues es Hypnos quien pone al corriente al lector de en qué consiste la misión de César así como la naturaleza de Mundo de los Sueño, por donde se van a mover los personajes. Una vez están los cuatro deben ir a buscar al Mago, quien había estado en la reunión con los Guardianes donde se conocieron Hypnos y Quevedo. Lo que no sabían era que en el camino iban a encontrar a un romano, una espada, algunos enemigos y hadas. También conoceremos la misteriosa y legendaria isla de Éire
Tras el encuentro con Gael, el cual también está inspirado en algunos personajes de Los Anales Drogheda, este es quien toma el relevo de Hypnos para descubrirnos el Mundo de los Sueños, y por su poder se adentran en la Historia y Leyenda de Cartago, de Bizancio, de Troya y al portal que conecta las épocas.
A partir de entonces la Leyenda se precipita a un trepidante ritmo hacia su conclusión. ¿Qué ocurrirá tras el portal? Os animo a descubrirlo.
Como decía al principio de etas entradas, he logrado poner FIN a esta Leyenda, solo le falta un repaso de estilo y estas cosas que por falta de tiempo no le he dado. Espero que la disfrutéis.
¡Un abrazo a todos!
Leyenda de un sueño, el origen: los primeros personajes
Posted by : Juan Carlos Loaysa | domingo, 11 de septiembre de 2011 | Published in Artículos, relatos
La historia que protagonizan César y Helena nació a finales del año 2008 en Córdoba con la intención de que fuera un relato corto de no más de diez folios. Sin embargo hubo varios factores que hicieron que este proyecto rebosara de su primera vasija, uno de ellos fue que inició el blog de Relatos de Mashey, otro que tanto la historia que se narraba como los personajes que en ella iban interviniendo me fueron atrayendo cada vez más. Por otro lado en ese entonces tenía varios relatos inacabados, entre ellos una novela de la que hoy día estoy escribiendo, aunque abandonada desde hace un par de años, la segunda parte. No quería que pasara eso con este relato, quería escribir un FIN, un epílogo, esas cosas, me ha costado casi tres años, pero lo he logrado.
Así pues tenemos esas motivaciones, pero ¿de qué iría la historia? ¿Quién la protagonizaría? En ese momento pasaba por un momento de crisis literaria, quería dejar de escribir de Fantasía e Historia, no aparecería ni Elfos, ni Enanos, ni nada parecido, sería en la vida real, más o menos, porque de pronto me vi secuestrado por alguien que no me esperaba: la Mitología Clásica. Y apareció una tercera motivación: la didáctica, enseñaría un poco de mitología a través de mis personajes.
Bien, ya hemos logrado el objetivo por el que embarcarse en esta aventura, ahora los personajes. El primero que nació fue César, una especie de alter ego mío, era lo más sencillo para un relato corto. Universitario, con una gran imaginación y una amplia cultura, estudiante de Bellas Artes, no quería que fuese de nada relativo a Humanidades, ni pegaba en Ciencias y el Derecho es muy soso para esta Leyenda. Y de pronto apareció su adversario, una sombra de ojos azules fríos y crueles.
“¡Eh! ¡A ese lo conozco ya!” me dije. Y así era, me robé a mí mismo, porque El Otro no era ni más ni menos que Gargoris, el cruel señor del mal de Los Anales Drogheda, mi novela. Más tarde, sería un Guardián traidor, pero aún no habían nacido los Guardianes. Pero, ¿dónde coloco a esta potencia planetaria reconvertido en el Señor Oscuro de un sueño de César? Y así nació la Princesa de los Ojos Verdes.
“¡Anda! ¡A esa la conozco yo también!”. De nuevo me copié a mí mismo, la Princesa está basada en Luthwen Deirdre, elfa y maga Drogheda de la novela ya mencionada. Pero en este caso, El Otro había atrapado a la Princesa, necesitaba de un Héroe que la salvara. Y en ese momento Bastián Baltasar Bux abrió el libro que había robado a Koreander, ¡ah, no!, esa es otra historia. Pero sí estuvo presente en este tramo de la Leyenda. De hecho, en el original una parte iba en azul y otra en negro, pero con su traslado a blogger, el desarrollo de la historia y mi inexperiencia, no pasó de ser experimental.
Así pues César está en el Mundo Real y El Otro y la Princesa en el Mundo de los Sueños, que pronto se pobló de Mitología Clásica. Pero César seguía viviendo su vida y a esta vida pertenecía una chica de cabellos de miel.
Al principio se llamó Ámbar, sí, lo siento, pero siempre supe que era un nombre provisional. Necesitaba un nombre que sonara bien en griego, Electros, también copiado de Anales solo que en este caso es un planeta. Sin embargo cuando se bajó de Orestes en la ciudad de Micenas su nombre apareció nítidamente en la noche estrellada, ella sería Helena, por supuesto con la H para señalar su espíritu áspero. Y con este nombre también se podían hacer muchas referencias a la mitología griega, que ya empezaba a tomar preponderancia en la novela.
Helena fue un personaje difícil, ya que tenía la complicada misión de dar normalidad al relato. Era el Mundo Real, alejado de los sueños de César, era quien sabía que había que hacer un trabajo, etc. Pero al mismo tiempo era un apoyo para el chico, él necesitaba sus ánimos para cumplir su misión. Poco a poco iría tomando la iniciativa de la narración, sobre todo en el capítulo de las hadas, es ella y no César quien conduce la leyenda.
Todo eso es muy interesante y demás, pero como ¿conectamos los dos Mundos? Y en ese momento recordé a Dante Aligheri y su “Divina Comedia”, un libro de difícil lectura, sobre todo en los Infiernos, y decidí crear mi propio Virgilio. El elegido fue don Francisco de Quevedo y Villegas, un poeta, al igual que Virgilio, pero también guerrero, caballero de la Orden de Santiago, con una ágil mente muy apropiada para guiar a los protagonistas por el Mundo de los Sueños. Así tenemos al guía, que en la categoría de los seres que habitan este mundo pertenece a los anfibios, que tienen la capacidad de viajar entre los distintos mundos.
“Una vez allí, Quevedo abrió las puertas del armario y una luz los envolvió. Se sintieron absorbidos y batidos, la sensación de estar en el bombo de la lavadora era muy real.”
Sevilla, 2011
Un rápido vistazo a cierta Historia
Posted by : Juan Carlos Loaysa | jueves, 25 de agosto de 2011 | Published in Artículos, Pensamientos, Roma
V
Posted by : Juan Carlos Loaysa | viernes, 24 de junio de 2011 | Published in citas
¡Voilà! A primera vista un humilde veterano de vodevil en el papel de víctima y villano por vicisitudes del destino, este “visage” ya no más velo de vanidad es un vestigio de la vox populi ahora vacua desvanecida. Sin embargo esta valerosa visión de una extinta vejación se siente redivida y ha hecho voto de vencer el vil veneno de estas víboras en avanzada que vela por los violentos viciosos y por la violación de la voluntad. El único veredicto es venganza, vendetta, como voto, y no en vano, pues la valía y veracidad de ésta un día vindicará al vigilante y al virtuoso. La verdad, esta vichysoisse de verborrea se está volviendo muy verbosa. Así que solo añadiré que es un verdadero placer conocerte y que puedes llamarme V".
Aniversarios y demás asuntos
Posted by : Juan Carlos Loaysa | sábado, 11 de junio de 2011 | Published in Pensamientos
Discurso de Noah Sander ante la ONU
Posted by : Juan Carlos Loaysa | jueves, 20 de enero de 2011 | Published in los Anales Drogheda
Traductriz en proceso
Posted by : Juan Carlos Loaysa | martes, 12 de octubre de 2010 | Published in Dedicados
No es oro todo lo que reluce, ni toda la gente errante anda perdida
Posted by : Juan Carlos Loaysa | miércoles, 1 de septiembre de 2010 | Published in citas
- No es oro todo lo que reluce
- ni toda la gente errante anda perdida;
- a las raíces profundas no llega la escarcha,
- el viejo vigoroso no se marchita.
- De las cenizas subirá un fuego,
- y una luz asomará en las sombras;
- el descoronado será de nuevo rey,
- forjarán otra vez la espada rota.
- Rivendel, Bilbo Bolsón
Relatos de Lucidez
Posted by : Juan Carlos Loaysa | sábado, 31 de julio de 2010 | Published in relatos
Años de paz
Posted by : Juan Carlos Loaysa | martes, 15 de junio de 2010 | Published in Marcus: Historias de un oficial romano, relatos, Roma
Hija de la Luna
Posted by : Juan Carlos Loaysa | miércoles, 9 de junio de 2010 | Published in Café de la Luna, Dedicados, Retratos
Mauri
Posted by : Juan Carlos Loaysa | martes, 1 de junio de 2010 | Published in Marcus: Historias de un oficial romano, relatos, Roma
Criptocristiano
Posted by : Juan Carlos Loaysa | miércoles, 21 de abril de 2010 | Published in Marcus: Historias de un oficial romano, relatos, Roma
El Tribuno
Posted by : Juan Carlos Loaysa | martes, 13 de abril de 2010 | Published in Marcus: Historias de un oficial romano, relatos, Roma
El testamento
Posted by : Juan Carlos Loaysa | lunes, 5 de abril de 2010 | Published in Marcus: Historias de un oficial romano, relatos, Roma
El funeral
Posted by : Juan Carlos Loaysa | lunes, 29 de marzo de 2010 | Published in Marcus: Historias de un oficial romano, relatos, Roma
Los Viejos Dioses
Posted by : Juan Carlos Loaysa | martes, 23 de marzo de 2010 | Published in Historias de los Viejos Dioses
Quizá sea anagké, como dirían los griegos, o, seguramente, mera coincidencia.
En el año 2009, un 22 de enero, tras pensarlo bastante me decidí a abrir un blog: Los Relatos de Mashey, con la idea de colgar mis relatos y compartirlos con otras personas. Sin embargo pronto me ví absorvido por la historia de César y Helena, que ya dura en el tiempo. Relatos me ha servido como laboratorio para experimentar en el mundo de los blogs y conocer la acogida de mis historias entre el público, sin embargo, pronto se quedó pequeño. Y así fue como, otro 22, esta vez en el mes de mayo, nació este blog en el que os encontráis, Héspera, formado por retazos de viejos relatos y trozos de una novela que no se publicó, Héspera, el atardecer de Hibernia.
En fin, el propósito de este blog, que comparte con el relato de Leyenda de un Sueño, es hacer llegar la mitología, principalmente grecolatina, aunque espero que no solo, a todo aquel que quiera leerlo, a través de relatos, artículos, críticas de cine y literarias y todo aquello que se nos ocurra.
Espero que lo disfrutéis, un saludo a todos
El hijo de la Argiva. El desafío
Posted by : Juan Carlos Loaysa | lunes, 22 de marzo de 2010 | Published in Historias de los Viejos Dioses
En ese momento se fijó en un objeto que la corriente había dejado en la playa, un enorme baúl de madera con refuerzo de hierro. Se acercó prudentemente, un regalo de Posidón siempre podía ser peligroso. El cofre se estremeció, una voz parecía salir de él. El hombre tiró de él hasta un lugar seco y lo abrió. Se quedó atónito al descubrir a una bella joven que la miraba temerosa, la ayudó a salir y entonces se dio cuenta de que estaba embarazada:
“Me llamo Dictis” se presentó.
“Yo soy Dánae, hija de Arcisio, rey de Argos.”
En ese momento dio un grito de dolor y se llevó las manos a la abultada barriga:
“Mi hijo, ya viene.”
Pasaron diecisiete años, durante los cuales Dictis acogió a Dánae y educó y crió a su hijo como si fuera su propio padre. Perseo se convirtió en un joven atlético de cabellos oscuros y ensortijados, de penetrantes ojos azules. El joven se dedicaba a la caza y a las competiciones atléticas, destacando por encima de sus oponentes en tiro de disco, una pesada pieza de metal que requería una especial habilidad para ser lanzada. Un día Dictis fue convocado al palacio y se le ordenó llevar consigo a Dánae y a Perseo. Temía lo que su hermano podría hacer al ver a la mujer que había acogido en su casa, Dánae se había convertido en una bella mujer de carácter y fuerza.
La velada transcurrió sin incidentes, hasta que el tirano, borracho, provocó a Dánae. Ésta enrojeció por la ofensa pero se mantuvo en silencio. Perseo miró furiosamente hacia el sitial del anfitrión y dijo:
“Los dioses dieron normas de hospitalidad a los hombres, sin embargo en este lupanar no veo que se cumpla ninguna de ellas, más bien por el contrario, el anfitrión se divierte infringiéndolas.”
Policdetes, rojo de ira ante el insulto, vociferó:
“¡Insolente! ¿Cómo osas dirigirte al rey de tu tierra de esta manera? Te guste o no, tu madre se quedará en este palacio, solo podrás liberarla si me traes la cabeza de la Gorgona Medusa en una bolsa.”
Medusa era un horrible ser, hija de titanes, medio mujer, medio serpiente, con el poder de convertir a los hombres en piedra, se decía que sus cabellos eran en realidad serpientes de poderosa mirada. Perseo miró a su madre con suavidad, temeroso de enfrentarse a la prueba pero decidido a salvar a su madre. El silencio se prolongó largo tiempo.
“Ya me parecía a mí que el gallito cacareaba demasiado rápido” dijo el tirano.
Perseo le miró con dureza y con un rictus de odio en la boca se volvió para salir del palacio:
“Volveré madre.”
La historia continúa en Historias de los Viejos Dioses
El hijo de la Argiva. El comienzo
Posted by : Juan Carlos Loaysa | sábado, 20 de marzo de 2010 | Published in Historias de los Viejos Dioses
“Marta, déjalos” interrumpió el abuelo “¡sentaos aquí!
Ellos, poco dispuestos a irse, aprovecharon la ocasión y se sentaron en la moqueta a los pies del abuelo:
“Os voy a contar la historia de un príncipe de hace mucho, mucho tiempo. La Historia del Príncipe Perseo, de cómo mató a Medusa y se convirtió en el rey más poderoso de toda Grecia”
En el ágora de Tirinto, ciudadela de los dioses, era día de mercado. Entre la algarabía reinante un pequeño grupo, que iba engrosando con el paso del tiempo, permanecía en silencio escuchando a un solo hombre. Éste era un anciano de ojos cegados, cuya melodiosa voz tenía acentos de las tierras de más allá del Egeo, de las ciudades de la Jonia cercanas a los bárbaros de Oriente.
“¿Sabéis quién fundó la ciudad de Micenas, la rica en oro? ¿Conocéis las historias de los reyes y príncipes que contribuyeron al engrandecimiento de los Perseidas? Os voy a relatar una historia sin parangón, una historia de misterios, traiciones, aventuras… Espero que la Musa, hija de Zeus, me conceda la gracia y la voz para transmitir aquello que me susurra al oído…”
En la ciudad de Argos, hace mucho tiempo, reinaba Arcisio. Tenía una hija, Dánae, una bella niña de cabellos dorados y ojos oscuros, de danzarines piernas y melodiosa voz. El rey estaba feliz ya que su reino, que tanto le había costado conseguir, ya tenía una heredera. Sin embargo el dios de Delfos acabó con esta alegría. Profetizó que el hijo de Dánae mataría a su abuelo y lo sustituiría en el trono. Ante esto, Arcisio, temeroso de los designios del dios encerró a su hija, cuando ya había alcanzado la edad de tener hijos, en una alta torre de su palacio.
Un día, Zeus, el padre de los dioses y señor del Olimpo, descubrió a la joven en su prisión y enamorado de ella decidió entrar en la estancia. Esa tarde cuando Dánae contemplaba melancólica las paredes de la habitación en la que estaba encerrada, sin que ni siquiera un rayo de sol pudiera colarse por una ventana vio un prodigio: un líquido dorado goteaba del techo. La princesa no se movió de lugar mientras esperaba a ver en que acaba todo aquello.
De pronto del charco dorado surgió un hombre, de barba negra y espesa, ojos azules, fuerte y que irradiaba una poderosa autoridad. Sin palabras, la princesa sabía que quien la visitaba era un dios, se contemplaron mutuamente. La princesa clavó sus negros ojos en la figura mientras la pasión se encendía en su pecho.
Arcisio no daba crédito al hecho palpable de que su hija estaba embarazada de varios meses, la profecía del dios parecía inevitable. Sin embargo aún podía hacerse algo, temeroso de perder la vida a las manos del fruto de su hija, la encerró en un enorme baúl de madera y la arrojó al mar, el Ponto se encargaría, y con suerte sería devorada por alguno de los animales de Posidón, y, o eso esperaba, no volvería a saber de ellos nunca más.

