Tenebroso

Posted by : Mashey Shumey (Juan Carlos Loaysa) | viernes, 19 de junio de 2009 | Published in

Un amanecer inconcluso que sangra sobre el océano sin confiar más que en aquellos que lo asesinaron… La luna se eleva rauda, corre, en su errático rumbo, tras el agonizante. Un murmullo en la lejanía, un sonido incómodo, molesto, un zumbar humano…

La oscura mirada que contempla el mundo desde un alto pináculo, una mirada fría a la que algunas escenas arrancan destellos de vida, de comprensión… Una mirada asqueada ante la incomprensión de los entes contemplados, una mirada que comprende, pero que no puede, no sabe, transmitir su comprensión de la realidad. Los receptores de este mensaje no están preparados para comprenderlo…

La contienda ha comenzado. Desenvaina la espada y se apresta a la lucha. El sonido del acero vibra en el aire, intercambio de golpes, las ondas rebotan contra las piedras, por donde resbala la húmeda y caliente sangre de los adversarios.

Las espadas se cruzaron en un chirrido de acero, mientras las chispas caían al suelo hasta desaparecer, ambos combatientes se contemplaron midiéndose mutuamente.

El humo asciende silencioso hacia el firmamento. Humeantes trozos de madera se precipitaban contra el suelo haciendo bailar las llamaradas y chispas, las casas ardían. El incendio se había propagado por el poblado debido a un descuido, un delicioso descuido, en parte buscado. La prudencia había huido en alas de Céfiro y el descuido se había extendido en forma de llamaradas sin dirección…

Una traviesa sonrisa se percibió en su rostro, la ironía chispeaba a través de sus ojos. Con una mirada al mundo que se extiende a sus pies contempla el devastador incendio que consume las almas arrojadas al vacío.

La silenciosa carcajada, tenebrosa, oculta al mundo. A esas sombras olisconas….

Actúa sin cesar, actúa, tras el prosopon se encuentra la verdadera persona. ¿Alguien podrá penetrar a través del hielo? Ríete. Fuera el Invierno helado, sonríe al incendio y ríete…

Un druida contempla a lo lejos la escena, en una de sus manos sostiene una vara de serbal, la otra se apoya acariciadora sobre la corteza del roble.


Sevilla, 2009

lectores

  1. Kiüs said...

    Me ha gustado especialmente este último relato, quizá porque trata varios temas(espadas, fuegos, un pueblo, un druida ermitaño,...). Sea como sea, por fin he encontrado un hueco para leer tus maravillas; ya he acabado con este blog, así que te veo en el otro ;)

    Saludos!!

    29 de junio de 2009, 18:45

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